Con el amor bastaba

Con el amor bastaba, de Máximo Huerta

corrección de textos

¿Qué harías si tuvieras el don de volar?

Cuando la portada de un libro empieza a aparecer por todas partes suele llevarme a escoger entre dos opciones: que me entren unas ganas enormes de leerlo o que, automáticamente, lo descarte de mis lecturas pendientes. En este caso, ocurrió lo primero.

Máximo Huerta es un autor que disfruto y el potente título de su nuevo libro ya parecía predecir su contenido. Aunque creo que mi intuición se ha quedado bastante corta, porque me ha parecido una novela realmente magnífica.

Está narrada en primera persona por Elio Ícaro, un niño diferente que posee un don extraordinario: sabe volar. De su mano iremos adentrándonos en cuestiones cotidianas, dilemas morales y problemas comunes de una forma tan sutil y delicada como el vaivén de las olas del mar. La historia se desarrolla poco a poco y será Ícaro quien vaya descubriéndole al lector sus preocupaciones, su temor a mostrarse tal como es, sus dudas ante una realidad que le cuesta asimilar.

«La nostalgia es un viaje de tren acertado al que subes en la estación equivocada. Y te rompe»
Con el amor bastaba

Los personajes en esta novela son funcionales; cada uno cumple su papel y aporta su grano de arena para conformar el engranaje perfecto de la trama. Sin el padre de Ícaro, un hombre preocupado por la imagen social y por no dar de qué hablar, no sabríamos qué piensa el protagonista sobre los perjuicios que conlleva guardar las formas. Sin su madre, una mujer débil y sensible que conoce el valor del amor, no podríamos comprobar el poder que tiene el apoyo incondicional de una madre durante los duros momentos de la niñez y la adolescencia. Y así ocurre con el resto de personajes: su hermano, su amigo Emilio, su abuela, sus tíos…

«También los raros aspiramos a la regularidad, a las costumbres y a los cubiertos en orden»
Con el amor bastaba

Desde el principio, sentí que el don de Ícaro servía de metáfora para reflejar lo que supone la difícil etapa del paso de la niñez a la adolescencia. Volar como despegar hacia nuevos horizontes, la mayoría desconocidos e inciertos. Volar como refugio y vía de escape ante aquello que nos da miedo y no entendemos. Volar como símil del descubrimiento de una parte de nosotros mismos que nos hace diferentes. Y desde luego, volar como punto de partida hacia un destino que hay que ir trazando por nosotros mismos.

«Porque lo que sucede con las cosas buenas, esas que nos hacen sentir bien a lo largo de la vida, es que no sabes si son ciertas. Todo les pasa a los demás. Todo lo bueno. Y en esos instantes en los que uno vive vida parece que no se los merece. O que le son regalados»
Con el amor bastaba

No he podido evitar acordarme de aquella leyenda de la mitología griega en la que Ícaro, hijo del arquitecto Dédalo, se encontraba retenido en la isla de Creta por el rey Minos. Dédalo, cautivo también junto a su hijo, decidió escapar de la isla en secreto e ideó unas alas hechas con plumas y cera para sortear la vigilancia de Minos. Una vez acabado el trabajo, le enseñó a su hijo cómo volar y le advirtió que no lo hiciera demasiado alto, porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo, para que el mar no mojara sus alas. Pero Ícaro no le hizo caso y comenzó a ascender hasta que el sol, finalmente, ablandó la cera y sus alas se despegaron, dejándole caer al mar sin remedio.

Sin embargo, el Ícaro de Huerta no es un desobediente y su Dédalo no es un salvador. En esta novela, al contrario, encontramos un padre que, lejos de desear la libertad de su hijo, prefiere que pase desapercibido y nadie conozca el don de Ícaro. Le construye un artefacto para las piernas que le impiden alzar el vuelo, una manera dolorosa y oculta de reprimir la verdadera naturaleza de su hijo. Será, en este caso, el propio Ícaro quien luche por su liberación y quien busque las mañas para conseguir lo más difícil del mundo: aceptarse a sí mismo.

«Nadie conoce el secreto de la alegría. Sucede. Esa mezcla de despreocupación, de suerte y ausencia de dolor. Un accidente…»
Con el amor bastaba

Con el amor bastaba no es una novela cargada de giros inesperados y grandes acontecimientos, pero ahí precisamente reside su grandeza: la experiencia vital de un niño –algo que aparentemente no parece que pueda esconder grandes cosas– es suficiente para abordar temas profundos y complejos.

Máximo Huerta ha desplegado todo su talento y sensibilidad al escribir esta historia que se queda grabada a fuego. Con una pluma muy cuidada, un aura metafórico y una maravillosa habilidad en dar forma a los sentimientos, es inevitable disfrutar de esta lectura.

SINOPSIS:

Ícaro vive con resignación la decadencia del matrimonio de sus padres, la angustia de su madre por el futuro que tendrán que afrontar solos, la confusión de su padre, la inquietud de toda la familia. Pero, mientras el niño despierta a la sexualidad gracias a la complicidad de un compañero de colegio, un día también descubre con asombro que tiene un don, es capaz de volar. Esto lo convierte en una persona admirada por sus vecinos, pero también en alguien diferente. En mitad de sus revueltas, los padres quieren protegerle, pero lo único que él necesita es comprensión, aceptación y cariño para completar su educación emocional y encarar el angosto pasadizo que nos conduce de la adolescencia a la madurez.

SOBRE EL LIBRO...

con el amor bastaba

AUTOR: Máximo Huerta

TÍTULO: Con el amor bastaba

EDITORIAL: Planeta

AÑO DE PUBLICACIÓN: 2020

PÁGINAS: 320

ENCUADERNACIÓN: tapa dura

ISBN: 9788408221692

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